“Ol-Mannai, antiguo líder de una de las tribus exiliadas, se cree era uno de los grandes Forjadores, sino es que el último que fabricó los cubos de Arkalis, estudio la reliquia del Steimmakon, decadas y decadas trato de entender la reliquia, se exilió en una caverna profunda, saliendo cuando su gente ya lo había olvidado, sin embargo él había hallado una respuesta en las profundidades de los Andes… sus descendientes lo reverenciaban casi como un dios. Sea cual fuese la respuesta, en las alturas del Tahuantinsuyo, esculpió un arco que según él podría entrar directamente en el reino del Creador… al parecer o todo fue muy bien o salió muy mal, no quedaron rastros de su tribu, de la noche a la mañana todo su pueblo se había esfumado con el rocío, solo quedaron sus cuatro Oraciones, que fueron transcritas hace más de trescientos años… y según dicen, el maldecido Arco en algún lugar.”
Maestro Lucian de Partia.
Car-Herata, Primera Sangre, fue real?
“Lucian a veces sorprende con su romántica imaginación. Para la época de la creación de las reliquias, Ol-Manai no había nacido aún, o si lo había hecho, fue solo un aprendiz de forjador celeste, ¿Porque sino nunca refabricó el metal Orikalco? pues porque no sabía …sin embargo sí estuvo en su poder la reliquia del Steimmakon, ¿Como llego a sus manos sin que nadie se enterara? puede ser que haya estado luchando hombro a hombro con la legendaria Car-Herata aquel día en la huida del navío Terras… última portadora de la maravilla que sabía como trabajaba. O tal vez la verdad es más oscura, en las crónicas Garmas se menciona que el líder de los Mannai “tenía vibraciones oscuras y erráticas en el alma, y esas siniestras pasiones solo lo traicionaban cuando estaba en presencia de su no correspondido amor, una poderosa mujer guerrera”. Creo que Ol-Mannai consiguió de manera sucia la reliquia, y que cuando se encerró en la montaña, no contactó con su creador, sino con otra entidad, la cual terminó por enloquecer lo que quedaba en este hombre… no me sorprendería que para alguna ceremonia hereje debió sacrificar a su gente, toda su gente, para que fueran devorados por esta bestia del Vacío.”
Nedes de Calei
Ol-Manai, supuestamente en la forja celeste








